DEJAOS DE POLLAS, VAYAMOS A POLLAS

Andrés Cárdenas

  Primera edición: Marzo 2011

  Segunda impresión: Mayo 2011

ISBN: 978-84-96914-10-0    Rústica

112 pp.    10 €

 

Í n d i c e

 

Prólogo (Andrés Sopeña)

Introducción

Mi amigo el irlandés

Es importante distinguir la procedencia del que emite la palabra

Se utiliza hasta en los pésames

La importancia de que la palabra vaya precedida por un artículo o entre admiraciones

El tamaño sí importa

Cuando sí es un insulto

En el gusto, en el olfato y en el tacto

Pollas en vinagre

La tesis de Harry

La polla en la Lengua y la Literatura

Ya Cela se ocupó de esta palabra en su Diccionario secreto

En el refranero y como apellido o apodo

  

    Tengo un amigo irlandés que vive en La Herradura y que se llama Harry. Harry está aprendiendo español pero no entiende muy bien a los andaluces en general, y a los de la parte oriental en particular, porque dice que tenemos demasiadas veces la palabra ‘polla’ en la boca. Mi amigo Harry se queda a cuadros, no entiende una polla, cuando oye, por ejemplo, un diálogo tipo...

    —¿Qué pollas hases?

    —. Er pollas.

    Le he explicado a Harry que este vocablo no es para nosotros un taco o algo soez, sino una especie de término comodín que metemos en cualquier conversación para engrandecer nuestra apuesta por el lenguaje. Le he dicho que hay palabras genuinas que forman parte de nuestra lengua vernácula con la que crecimos y nos comunicamos: ‘polla’ es una de ellas.

    Además, los granadinos, por ejemplo, son los únicos en el mundo que son capaces de utilizar el “sí” para negar algo:

    —Oye... ¿me prestas cien euros?

    —Sí, por la polla.

    O sea, que no.

    Mi amigo Harry se ha emocionado con la cantidad de variaciones que tiene la dichosa palabra y me ha pedido ayuda en una tesis que quiere hacer. El otro día me llamó y me dijo: “Lo he pensado ni pollas, voy a escribir un tratado sobre la polla que va a ser la polla”.

   

  

  

 

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Cuando era niño Andrés Cárdenas soñaba con ser torero o futbolista. Hasta aquí todo normal. El sueño de ser torero se difuminó por sí solo y el de ser futbolista cuando un día llegó a casa con las gafas rotas por culpa de un balonazo que le habían dado en plena cara. Su madre, a quien sin ser poeta le salían unos pareados preciosos, al ver que le habían roto los cristales de las gafas y no había presupuesto familiar para unas nuevas, le dijo: “Voy a coger el alpargate y te voy a poner el culo como un tomate”. Lo dijo y lo hizo. Entonces Andrés Cárdenas se refugió en los cuentos del Capitán Trueno y los tebeos de Mortadelo y Filemón. Hasta que se hizo mayor y decidió dedicarse al Periodismo. Aunque tampoco él tuvo mucho que ver a la hora de elegir su profesión. Su futuro se decidió en una charla tabernaria entre su padre (funerario de profesión) y un amigo suyo (el practicante del pueblo), un sempiterno lector de Pueblo. “Periodista sí que es una buena profesión, no como la tuya y la mía, tú viendo muertos y yo viendo culos”, le dijo el practicante a su padre. “Pues decidido. Mi hijo será periodista”, contestó el padre con la lengua estropajeada por el alcohol. Y continuó: “Dios mío, yo no quiero que se muera nadie, pero a mí que no me falte nunca la faena”.

    A su padre no le faltó nunca la faena y Andrés terminó su carrera de Periodismo en Madrid. Trabajó en el diario ‘Jaén’ y después en IDEAL, donde lleva el tiempo necesario para ser considerado un “garoño”, que es como él llama a todos aquellos a los que, como la central nuclear de Garoña, les han dado una moratoria porque ya han rebasado el tiempo de seguridad (30 años) que las empresas utilizan como referencia a la productividad laboral.

    Pero Andrés Cárdenas en vez de cabrearse con todo el mundo, que es lo que mucha gente hace cuando no tiene proyectos o ilusiones, ha decidido escribir un libro en 3-D. No es que se necesiten unas gafas de esas que dan en los cines para ver una película en tres dimensiones, sino que es Divertido, Divulgativo y Diferente. Además, es su aportación particular a la celebración del Milenio, ya que hace 1000 años que se formó el Reino de Granada. En definitiva, un libro que es la polla.

   

 

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